La disputa por la verdad en las redes sociales está colocando al periodismo ante uno de sus mayores desafíos: informar con responsabilidad en un escenario donde miles de voces producen, interpretan y difunden información en tiempo real.

Este fue el eje del panel “Voces en conflicto: redes sociales, polarización y ciudadanía informada” durante el Primer Seminario Internacional de Periodismo de la Feria Internacional del Libro de Panamá 2026.

La conversación puso sobre la mesa el impacto de la desinformación, los algoritmos, la velocidad y la polarización en el ejercicio periodístico, así como la necesidad de recuperar la verificación, la investigación y el contexto como elementos esenciales para orientar a una ciudadanía expuesta diariamente a múltiples versiones de un mismo acontecimiento.

El encuentro fue moderado por el director de Información y Relaciones Públicas de la Universidad de Panamá, Rainer Tuñón C., y contó con la participación de los periodistas y comunicadores José Escobar, productor del espacio radial y de streaming Hablemos Claro, y Leo Grinspan, Gerente de Radio Panamá, quienes analizaron los desafíos de ejercer el periodismo en un ecosistema dominado por la inmediatez, los algoritmos y la multiplicación de voces.

El punto de partida fue una transformación fundamental: la audiencia dejó de ser únicamente receptora de información. Ahora también crea, comenta, interpreta y distribuye contenidos, una democratización de la conversación pública que, al mismo tiempo, plantea nuevos dilemas. Una noticia puede alcanzar a miles de personas en minutos, pero también ser reinterpretada, descontextualizada o enfrentada con otras versiones antes de que exista tiempo suficiente para verificarla.

Los participantes analizaron la necesidad de diferenciar entre noticia, análisis y opinión, así como el nuevo papel del periodista frente a ciudadanos, políticos, activistas, influencers, medios tradicionales y usuarios anónimos que participan en la construcción de los relatos públicos. El reto, señalaron, no consiste en impedir que otras voces comuniquen, sino en reafirmar qué distingue al periodismo profesional dentro de esa multiplicidad de discursos.

De igual forma, la polarización ocupó otro espacio importante de la discusión. Los algoritmos y la búsqueda de interacción pueden favorecer contenidos capaces de provocar reacciones inmediatas, mientras los extremos, las etiquetas y las simplificaciones encuentran condiciones para expandirse.

En este contexto, los periodistas enfrentan además el desafío de informar sin convertirse en parte de las confrontaciones entre fuentes y grupos que disputan una determinada narrativa, explicó el periodista Escobar.

A su vez, Grinspan indicó que en medio de la discusión se suma la presión por publicar primero. La inmediatez se ha convertido en uno de los principales valores del ecosistema digital, aunque ser el primero no necesariamente significa ser el más preciso.

Así, la información falsa, los contenidos manipulados y la velocidad con que se desarrollan los acontecimientos refuerzan la necesidad de mantener la verificación de los hechos como una responsabilidad esencial del periodismo, precisó Grinspan.

El panel también abordó la pérdida del monopolio informativo de los medios tradicionales. El crecimiento del streaming y de las plataformas digitales permite a comunicadores y creadores construir comunidades propias, lo que abre una discusión sobre dónde reside actualmente la autoridad para informar y cómo se construye credibilidad frente a audiencias que desconfían de las instituciones y de los medios.

Frente a este escenario, investigar, verificar, contextualizar y formular preguntas incómodas fueron planteados como elementos que mantienen vigente al periodismo. La libertad periodística no consiste únicamente en poder hablar, sino también en poder investigar y publicar con responsabilidad aquello que la ciudadanía necesita conocer para comprender su realidad.

En una sociedad polarizada, donde cada sector puede construir su propia narrativa, presentar sus propios datos e interpretar los acontecimientos desde posiciones enfrentadas, el periodismo tiene el desafío de preservar un terreno común: aquello que ocurrió y que puede ser comprobado.

La defensa de los hechos, coincidieron los participantes, constituye uno de los principales antídotos frente a los relatos construidos desde la confrontación ideológica y una de las responsabilidades fundamentales de una profesión que debe ayudar a la ciudadanía a distinguir entre lo que se afirma, lo que se interpreta y aquello que realmente puede demostrarse.

Texto: Redacción / Foto: Cortesía Feria del Libro Panamá

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