Un estudio científico desarrollado por investigadores de la Universidad de Panamá, así como colaboradores nacionales e internacionales, ha puesto en evidencia la importancia que tienen los parques y espacios boscosos urbanos para salvaguardar la biodiversidad en la Ciudad de Panamá. La investigación, publicada en la revista especializada Herpetology Notes, evaluó durante un año la presencia y adaptación de reptiles y anfibios dentro del entramado urbano de la capital.
El estudio contó con un equipo multidisciplinario integrado por Marcelo Mack-Prado (Departamento de Ciencias Ambientales y Centro para Investigaciones y Respuestas en Ofidiología – CIRI de la Universidad de Panamá), Víctor Martínez-Cortes (CIRI – Universidad de Panamá), Mahmood Sasa-Marín (Instituto Clodomiro Picado de la Universidad de Costa Rica), Yostin Añino (Departamento de Ciencias Ambientales, Museo de Invertebrados G. B. Fairchild de la UP y la Estación Científica Coiba – Coiba AIP) y Ángel Sosa-Bartuano (Museo de Vertebrados de la Universidad de Panamá). Esta colaboración interinstitucional articuló capacidades del ámbito universitario, museístico y de centros de investigación para profundizar en la ecología urbana.
Entre enero de 2023 y enero de 2024, el equipo realizó monitoreos de campo en cinco puntos estratégicos de la ciudad: el Parque Natural Metropolitano, Albrook, Corozal, el Cerro Ancón y el Campus Octavio Méndez Pereira de la Universidad de Panamá.
Durante las evaluaciones se catalogó un total de 29 especies de herpetofauna (9 anfibios y 20 reptiles). Los resultados confirmaron que el Parque Natural Metropolitano actúa como la principal reserva biológica del estudio, al albergar 27 de las 29 especies identificadas, gracias a sus más de 230 hectáreas de bosque protegido. Por su parte, la zona de Albrook presentó la menor diversidad, con 12 especies registradas.
El trabajo evidencia dos dinámicas de supervivencia en el entorno urbano: mientras que especies altamente adaptables como el sapo común (Rhinella horribilis) y la lagartija de bosque (Anolis auratus) prosperan en todos los puntos muestreados, otras especies más sensibles, como Rhinella centralis, únicamente logran sobrevivir en áreas con hábitats de mayor calidad y menor alteración humana.
Los autores concluyen que estos hallazgos aportan evidencia científica fundamental para orientar un ordenamiento territorial sostenible en la Ciudad de Panamá, demostrando que preservar las reservas existentes y conservar conectores verdes dentro del paisaje urbano resulta indispensable para mitigar el impacto de la expansión edilicia sobre la fauna silvestre.
Texto: Redacción / Foto: Ilustrativa (generada con IA)






Deja un comentario