En el marco del Seminario de Primeros Auxilios y Reanimación Cardiopulmonar (RCP), desarrollado en la Universidad de Panamá, se abrió un espacio de reflexión y sensibilización sobre la prevención del suicidio, iniciativa que permitió a estudiantes de la Facultad de Enfermería compartir con los participantes conocimientos y mensajes orientados al cuidado de la salud mental.

La actividad fue coordinada por Roy Outten, de la Dirección General de Recursos Humanos, en conjunto con la profesora Yadira Castillo y el profesor Rolando Abrego, quienes facilitaron la participación de un grupo de estudiantes de Enfermería como parte de su formación académica en la asignatura Promoción de la Salud Mental.

Los estudiantes Alexander Rodríguez, Karla Fuente, Edwin Castillo, Enmanuel Barría, Ashanee Récord, Solangel Vergara, Nayelis Cedeño, Dalvis Rodríguez, Meybis Moreno y Kelyneth Fernández conversaron con los participantes sobre la importancia de reconocer señales de alerta, escuchar sin juzgar y fortalecer las redes de apoyo para las personas que atraviesan situaciones de crisis emocional.

La jornada cobró especial significado al coincidir con este 10 de septiembre, Día Mundial para la Prevención del Suicidio, fecha que busca generar conciencia sobre la necesidad de abordar esta problemática desde la prevención, la educación y el acompañamiento.

Detrás de una muerte por suicidio suele existir una historia de sufrimiento que puede haberse prolongado en el tiempo, por lo que identificar oportunamente las señales de alerta y facilitar el acceso a ayuda puede ser determinante.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera el suicidio un importante problema de salud pública y señala que puede prevenirse mediante intervenciones oportunas, eficaces y basadas en evidencia.

En este sentido, la promoción de la salud mental busca reducir el estigma asociado a pedir ayuda y crear entornos donde las personas puedan expresar sus emociones con confianza.

Desde esta perspectiva, la prevención también implica aprender a escuchar, acompañar y actuar responsablemente ante una persona que manifiesta sufrimiento.

No se trata de resolver por cuenta propia una crisis, sino de tomar en serio las señales de alarma, permanecer cerca de la persona y procurar que reciba apoyo profesional.

La incorporación de estos contenidos dentro de actividades de formación y capacitación universitaria contribuye a fortalecer una cultura de prevención y cuidado. Para los futuros profesionales de Enfermería, esta preparación resulta especialmente relevante, ya que su contacto cercano con pacientes y comunidades los coloca en una posición importante para promover la salud mental, detectar situaciones de riesgo y orientar hacia los recursos de ayuda disponibles.

El mensaje central de esta jornada fue claro: hablar de salud mental, escuchar y pedir ayuda puede salvar vidas. La prevención del suicidio es una responsabilidad compartida que requiere participación de las familias, las instituciones educativas, los profesionales de la salud y toda la sociedad.

Por: Alfredo Melendez Moulton / Foto: Roy Outten.

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