El Instituto Especializado de Análisis (IEA) de la Universidad de Panamá, realiza labores de monitoreo de la calidad del aire en los alrededores del Canal de Panamá, para medir los niveles del material conocido como “PM10”, porque en niveles elevados pudiera afectar el sistema respiratorio del personal que labora expuesto a él.

El PM10 son partículas pequeñas, sólidas o líquidas de polvo, cenizas, productos de la combustión del combustible a base de Bunker y Diesel que usan las naves que transitan el Canal, hollín, partículas metálicas, cemento, polen, arenillas, etc., cuyo diámetro aerodinámico es menor que 10 micra o micrómetro, pero mayores de 2.5 micra (micra es una unidad de medida en el sistema métrico).

El director del IEA, Dr. Goy Navas, explica que estos contaminantes, según su tamaño, son capaces de penetrar a distintas profundidades del sistema respiratorio, en este sentido, las que miden de 5 a 10 micras afectan principalmente las áreas nasofaríngeas, la tráquea es afectada por partículas de 3 a 5 micras, los bronquios son alcanzados por partículas que miden 2 a 3 micras, a los bronquiolos pueden llegar partículas de 1 a 2 micras y a los alveolos las de 0 a 1 micra.

Sostiene que es sumamente importante vigilar la presencia de esas partículas en el aire para asegurar la salud del sistema respiratorio del personal que labora en el Canal y áreas aledañas, para tales efectos el IEA envía mensualmente los resultados obtenidos del monitoreo a la ACP y anualmente entregan un informe comparativo de los resultados de los últimos 3 años.

Por ser partículas menores de 10 micras de diámetro, pero mayores que 2.5 micras estas suponen mayores problemas para la salud debido a que pueden llegar a las profundidades de los pulmones y las de menor diámetro (2.5 micras) pueden llegar a ser absorbidas en el torrente sanguíneo produciendo síntomas respiratorios como irritación de las vías respiratorias, tos, dificultad para respirar, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), enfisemas, etc. de ahí, la importancia de su monitoreo durante las distintas estaciones del año en Panamá.

Hay otros contaminantes que se monitorean en el análisis de la calidad del aire, en este sector, entre ellos, los niveles o presencia del SO2 (dióxido de azufre), CO (monóxido de carbono), NO2 (nitrógeno).  

El IEA analiza la presencia y cantidad de SO2 y NO2 en el aire y se cuantifica haciendo reaccionar lo atrapado en unos filtros con un reactivo que produce un derivado de color, el cual se analiza o cuantifica a través de la técnica de espectroscopía en la región visible del espectro electromagnético.  Los contaminantes SO2, NO2, provocan la lluvia ácida que impacta las instalaciones del Canal y causan su deterioro

Cabe destacar que el Canal de Panamá estableció el Programa de Control de Emisiones a la Atmósfera para proyectos u obras que se realizan por ACP o terceros en las áreas del Canal. Esos programas buscan controlar las emisiones, efluentes y desechos, para evitar y/o mitigar efectos adversos al medio ambiente. Para ello, se aprobó el Acuerdo N°116, de 27 de julio de 2006.

Este acuerdo consigna el Reglamento sobre Ambiente, Cuenca Hidrográfica y Comisión Interinstitucional de la Cuenca Hidrográfica del Canal de Panamá y establece en su Artículo 21 lo siguiente: “La Autoridad podrá instalar, operar y mantener dentro de la Cuenca la instrumentación científica necesaria para vigilar los parámetros ambientales críticos, con fines de seguridad, mantenimiento y operación del Canal…”

El Dr. Navas señaló que el IEA utiliza métodos para su estudio de la calidad del aire aplicados en los distintos Apéndices (A,C,D,F,J) del Code of Federal Regulations (Título 40-Parte 50) del Gobierno de los Estados Unidos de América, que describe los parámetros y principios de medición de los contaminantes mencionados anteriormente. Aunque también se pueden utilizar métodos alternativos que cuenten con la aprobación de la ACP y las normas técnicas del MICI a través de la Dirección General de Normas y Tecnología Industrial (DGNTI).

Por: Irina Chan Castillo / Foto: archivo IEA