Al conmemorarse cada año esta inolvidable fecha (9 de enero de 1964), siempre vienen a mi mente infinidades de imágenes y escenas producto de lo que he visto, leído y  que escuchado en medios convencionales y alternativos de comunicación, y de lo que he aprendido al paso de mi formación académica, estudiantil, cultural, social y profesional. Uno que otro relato o testimonio de sobrevivientes y documentos que describen distintos enfoques de estos hechos ocurridos en esa gesta histórica, que demostró ante el mundo la valentía, la convicción, la dignidad y el patriotismo de una juventud estudiosa pero también aguerrida que sin vacilación alguna, en el legítimo reclamo de nuestra soberanía y autodeterminación se dispuso ondear nuestra bandera nacional en la antigua Zona del Canal.

No cabe la menor duda que en este episodio histórico e imperecedero, obligatorio y de profunda reflexión nacional, quedó demostrado el verdadero amor a la patria, la identidad nacionalista, la tenacidad en la lucha y la solidaridad de todo un pueblo digno y heroico; que ante la ofensa de los denominados zonians y frente a la nefasta agresión política y represiva de los Estados Unidos, asumieron con valor y en condiciones totalmente desiguales, enfrentarse al ejercito e imperio más poderoso y exterminador del mundo.

Aquella acción heroica a nuestro juicio fue el momento donde en este país no solo se dio una insurrección popular espontánea de todo un pueblo, sino que (guardando las proporciones), ocurrió una acción revolucionaria al momento de enfrentarse al gringo militar e imperialista acantonado ilegalmente en la Zona canalera.   Esto fue el punto de partida y el paso correcto en la búsqueda de una verdadera independencia panameña, que dio inicio a ese proceso programático de recuperación real del territorio panameño, ocupado y secuestrado durante décadas por la bota militar norteamericana.

Al conmemorarse este año 2023, los 59 años los  sucesos ocurridos el (9, 10,11 y 12 de enero de 1964), cabe señalar que al paso de los años además de la Universidad de Panamá y del Instituto Nacional, cada vez son menos las instituciones, gremios y organizaciones del movimiento sindical, juvenil y ciudadano que realizan actos de recordación y reflexión sobre esta importante gesta.  Y no es para menos, ya que producto del bombardeo mediático y comercial, esta efeméride la han convertido prácticamente en un día más de esparcimiento familiar y de recreación en sitios y centros turísticos. Dejando a un lado “el verdadero sentimiento de identidad, reflexión y recordación a los mártires y sobrevivientes de esta gesta patriótica”.

Sumado a esto, traemos a colación una serie de eventos que de hecho nos llama poderosamente la atención. El primero; es que luego de la genocida Invasión gringa aquel 20 de diciembre de 1989 y de la reversión total del Canal y zonas aledañas, el 31 de diciembre de 1999; la presencia militar norteamericana ha permanecido en nuestro país, a través de “monitoreo” y “asesorías” en el Canal, en los entrenamientos de carácter militar conocido como: “Nuevos Horizontes”, “Fuertes caminos”, “Cuerpos de paz”, “Centro Regional de Operaciones Aeronavales” (CROAN), los programas “Mercurio I, Mercurio II, Mercurio III y el último Mercurio IV”, entre muchos otros.

Y el segundo; es que desde hace varias semanas hemos podido ver y conocer por algunos medios, algunas opiniones y valoraciones que la actual embajadora del gobierno de los Estados Unidos en Panamá, viene vertiendo al parecer en una forma muy sutil pero con una intención claramente política y manifiesta de fondo. Es decir, que en algunos actos y eventos en su calidad de “diplomática” ha vertido comentarios y opiniones sobre temas y asuntos internos del gobierno y de nuestro Estado panameño. Comentarios y opiniones, que de hecho han sido duramente cuestionados por sectores organizados y sindicales del país, catalogándolos a su paso como injerencistas, peligrosos y hasta ofensivas a la dignidad del pueblo panameño, a su principio soberano y derecho de autodeterminación.

En ese sentido, los 59 años de gesta que hoy conmemoramos, la realidad actual nos ha de convocar entonces a la responsabilidad en primer lugar de mantenernos vigilantes y en defensa de nuestra soberanía; y en segundo lugar, impera la necesidad de retomar la tarea conjunta como universitarios, profesionales, como  expresiones del movimiento social, sindical y como ciudadanos(as) de este país; proponernos no solamente recuperar el pensamiento crítico y la memoria histórica de esta gloriosa gesta; si no que además estemos a la altura y capacidad como expresiones académicas, como organizaciones populares y patrióticas para conmemorar de muchas forma pero en UNIDAD el próximo año 2024, los 60 años de esta inolvidable gesta.

Es decir, en UNIDAD debemos aprovechar  las aulas de aprendizajes, los espacios de reuniones, parques, barrios, auditorios, el cine universitario, los centros de capacitaciones, los locales de las centrales obreras, las redes sociales, los medios impresos y tecnológicos, para trabajar en la dirección de fortalecer la conciencia y devolver a la juventud y los estudiantes panameños, todos esos episodios valiosos vigentes y presentes en la memoria de muchos panameños(as), que aún seguimos siendo “Tercos” (como los describió en su poema la poetisa Diana Elsa Morán), y que en la praxis nos resistimos a olvidar la historia de aquellos sucesos que estremecieron al mundo y los sentimientos más profundos del pueblo panameño hace 59 años.

Lo anteriormente planteado nos reitera que la entrega y sacrificio de nuestros héroes y mártires de esa gran lucha generacional nos debe fortalecer el sentido de dignidad y de pertenencia, el compromiso de lograr que todos reciban por igual los beneficios y riquezas del Canal que hoy es administrado por panameños(as), que al parecer solo responden a sus intereses económicos, a una casta social y empresarial de este país. Por ende se hace necesario recordarles y exigirles a esos directivos, que las riquezas que genera hoy día el Canal han de ser puesta a disposición de resolver las necesidades inmediatas y apremiantes del pueblo panameño, a fin de acabar con el hambre, desempleo y la desigualdad social existente a lo largo y ancho del territorio nacional; y que dichos recursos  sean realmente revertidos y distribuidos en beneficio de una mejor calidad de vida, salud, educación, viviendas y un desarrollo económico e infraestructural equilibrado en la ciudad y el interior del país.

Panamá, 9 de enero de 2023.

Por: Félix E. Villarreal V.*