El costo de la vida en Panamá podría aumentar entre 6% y 12% durante 2026, mientras el déficit salarial mensual de los hogares se ampliaría a un rango de entre B/.380 y B/.450, según advirtió el Instituto de Estudios Nacionales (IDEN) de la Universidad de Panamá en un informe que alerta sobre el deterioro del poder adquisitivo y el creciente riesgo de conflictividad social en el país.

El estudio, titulado Panamá en tensión social: ocupación, empleo, salarios y costo de la vida al cierre del primer cuarto del siglo XXI, sostiene que el crecimiento económico registrado en los últimos años no ha sido inclusivo y no se ha traducido en bienestar para la mayoría de la población.

De acuerdo con la investigación, entre 2019 y 2025 la mediana salarial aumentó apenas 4.7%, mientras que el costo de la vida se elevó más de 16%, lo que amplió la brecha entre ingresos y gastos familiares.

“El mercado laboral panameño está creciendo en volumen, pero no en calidad”, señala el documento al analizar la evolución del empleo. Aunque el número de ocupados supera actualmente los 1.21 millones de personas, Euclides Antonio Méndez, encargado de la Base de Datos del IDEN advierte que gran parte de esa recuperación responde a puestos de trabajo de baja remuneración, precariedad e informalidad.

Méndez sostiene que el informe también revela una marcada desigualdad salarial. “Más del 71% de los trabajadores devenga menos de B/.1,000 mensuales, mientras menos del 15% supera los B/.1,500. La mediana salarial nacional se ubica en B/.755.8, monto que el instituto considera insuficiente frente al costo actual de la vida”, comentó.

Para 2025, el costo promedio de la vida alcanzó B/.1,075.92, generando un déficit mensual superior a B/.300 en numerosos hogares. A ello se suma que entre el 44% y el 47% del salario se destina únicamente a alimentos, lo que refleja la presión creciente sobre el presupuesto familiar.

El IDEN también advirtió sobre el impacto del alza de combustibles registrada entre febrero y abril de 2026, periodo en el que la gasolina aumentó 25% y el diésel 46%. Según el análisis, estos incrementos han encarecido el transporte, los alimentos y otros bienes básicos, profundizando las presiones inflacionarias.

El estudio identifica además fuertes brechas sectoriales y territoriales. Mientras sectores como finanzas y educación concentran mejores ingresos, actividades como la agricultura, el trabajo doméstico y las comarcas indígenas presentan los niveles salariales más bajos.

De cara a los próximos meses, el instituto alertó sobre un posible aumento de la pobreza laboral, una contracción de la clase media y una mayor polarización económica. Asimismo, advierte sobre escenarios de protestas por el costo de la vida, movilizaciones laborales y conflictos sectoriales entre 2026 y 2027.

Ante este panorama, el IDEN, en el marco del Día del Trabajador, recomendó aplicar correctivos estructurales, entre ellos políticas salariales vinculadas al costo de la vida, estrategias de reducción de la pobreza y seguridad alimentaria, transformación productiva, disminución de desigualdades territoriales y medidas para proteger a la clase media.

Texto y Foto: Elga Miranda

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