El incremento sostenido en los precios del combustible, impulsado por las tensiones en Medio Oriente y las alteraciones en el comercio internacional, comienza a reflejarse en el costo de los alimentos en Panamá, especialmente en centros de distribución como Merca Panamá.

Productores y especialistas advierten que el alza impacta directamente los costos de transporte, producción e insumos agrícolas, lo que genera una presión inflacionaria que podría afectar de forma significativa el bolsillo de los consumidores, pese a los subsidios estatales dirigidos al sector transporte.

Según Euclides Antonio Méndez, responsable de la base de datos estadísticas del Instituto de Estudios Nacionales (IDEN) de la Universidad de Panamá, el encarecimiento de los combustibles ha sido acelerado en los últimos meses. “De finales de febrero a inicios de abril de 2026, la gasolina de 91 octanos aumentó un 33%, la de 95 un 36% y el diésel un 65%, siendo este último clave para el transporte de mercancías en todo el país”, explicó.

Méndez destacó que este aumento no solo repercute en el traslado de productos, sino también en toda la cadena productiva. A esto se suma el incremento en los costos de fletes marítimos y de insumos agrícolas importados, lo que agrava la situación en un país altamente dependiente de las importaciones como Panamá.

El especialista advirtió que esta dinámica podría desencadenar un efecto en cadena: disminución del consumo, reducción de la producción agropecuaria y, eventualmente, escasez de alimentos. “La inflación podría alcanzar hasta un 30% en un corto plazo si la tendencia continúa”, alertó.

Asimismo, señaló que el poder adquisitivo de la población ya se encuentra comprometido, indicando que un salario promedio de 755 dólares resulta insuficiente frente al costo de la vida, situación que podría empeorar con el actual contexto inflacionario.

Por su parte, Rolando Gordón Canto, decano de la Facultad de Economía, coincidió en que el impacto del alza del combustible será prolongado. Explicó que, aunque se han logrado algunos avances en la apertura del estrecho de Ormuz, los daños en infraestructuras energéticas y de producción mantendrán los precios elevados por al menos dos o tres meses más.

Gordón también subrayó el encarecimiento de los fertilizantes, un factor clave que incidirá en el aumento de los costos de producción agrícola en los próximos meses. “Esto implica que no solo el transporte será más caro, sino también la producción de alimentos”, afirmó.

Ambos expertos coinciden en que, al ser Panamá un país importador de combustibles y muchos insumos, la economía nacional es especialmente vulnerable a las fluctuaciones del mercado internacional. No obstante, sostienen que una eventual negociación internacional que reduzca las tensiones podría contribuir a una disminución progresiva en los precios del petróleo.

Mientras tanto, el panorama sigue siendo incierto, con un impacto directo en el costo de la vida y el acceso a los alimentos para la población panameña.

Por: Alfredo Melendez Moulton / Foto: Karla Marciaga.

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