El director del Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá, Néstor Luque, explicó que el reciente doble sismo registrado en el Caribe, frente a las costas de Venezuela, responde a la liberación de esfuerzos tectónicos acumulados durante un largo período entre la placa del Caribe y la placa Sudamericana, un fenómeno poco frecuente, pero conocido en sismología como un «doblete sísmico».
Durante una entrevista concedida a TVN Noticias, Luque detalló que el primer evento alcanzó una magnitud de 7.2 y, apenas 39 segundos después, ocurrió un segundo sismo de magnitud 7.5, ambos separados por aproximadamente cinco kilómetros. El primer movimiento se originó a unos 20 kilómetros de profundidad y el segundo a cerca de 10 kilómetros.
«Estamos hablando de dos sismos que ocurrieron prácticamente de manera consecutiva. Aunque este tipo de fenómeno es inusual, existen antecedentes históricos y responde a la acumulación de esfuerzos tectónicos durante mucho tiempo», explicó.
El especialista indicó que estos movimientos se produjeron en un límite de placas de tipo compresivo, donde la placa del Caribe ejerce presión sobre la placa Sudamericana. Según señaló, la energía acumulada durante décadas terminó liberándose de forma súbita, generando ambos terremotos.
Luque aclaró que, aunque muchas personas percibieron un movimiento prolongado, en realidad la duración total del fenómeno fue de poco más de 40 segundos. La sensación de mayor duración se debe a que las ondas sísmicas del primer evento se superpusieron con las del segundo.
Panamá forma parte del Cinturón de Fuego del Pacífico
El director del Instituto de Geociencias recordó que Panamá se encuentra dentro del denominado Cinturón de Fuego del Pacífico, una extensa zona donde convergen grandes placas tectónicas y donde ocurre la mayor parte de la actividad sísmica y volcánica del planeta.
Explicó que en estas regiones una placa se introduce por debajo de otra en un proceso conocido como subducción, responsable tanto de los terremotos como de la formación de cadenas volcánicas.
Asimismo, destacó que el movimiento constante de las placas tectónicas es un proceso natural e incluso beneficioso, ya que permite liberar gradualmente parte de la energía acumulada.
«Es normal que ocurran pequeños sismos todos los días. Lo preocupante es cuando una zona permanece mucho tiempo sin liberar esfuerzos, porque la energía sigue acumulándose hasta superar el límite elástico de las rocas y entonces ocurre un terremoto de gran magnitud», señaló.
La Universidad de Panamá monitorea la actividad sísmica nacional
Luque recordó que la Universidad de Panamá administra la Red Sísmica Nacional a través del Instituto de Geociencias, integrada por alrededor de 65 estaciones distribuidas en todo el país, las cuales transmiten información en tiempo real hacia el centro de procesamiento ubicado en la institución.
Gracias a esta red, se registran diariamente movimientos sísmicos, muchos de ellos imperceptibles para la población. En promedio, el país registra entre 40 y 50 eventos sísmicos cada mes.
Alertas tempranas pueden salvar vidas
Durante la entrevista, el investigador también explicó cómo funcionan los sistemas modernos de alerta temprana utilizados en países como México, Chile y Japón.
Precisó que estos sistemas no predicen los terremotos, sino que detectan rápidamente las primeras ondas sísmicas mediante una red de sensores. La información es procesada y enviada por internet a mayor velocidad que las ondas destructivas del sismo, permitiendo activar alarmas y sistemas automáticos segundos antes de que llegue el movimiento más fuerte.
Esos segundos pueden utilizarse para detener trenes, bloquear ascensores, activar alarmas y permitir que la población adopte medidas de protección.
No obstante, advirtió que la efectividad de estos sistemas depende no solo de la tecnología, sino también de la preparación de la ciudadanía mediante simulacros y programas permanentes de educación.
Panamá debe avanzar hacia un sistema nacional de alerta temprana
Finalmente, Luque hizo un llamado a continuar fortaleciendo las capacidades del país para enfrentar amenazas sísmicas. Indicó que Panamá ya cuenta con un sistema de detección sísmica en tiempo real, pero considera necesario ampliar la infraestructura tecnológica, reforzar la red de monitoreo y avanzar hacia un sistema nacional de alerta temprana.
Explicó que este esfuerzo requiere coordinación entre la Universidad de Panamá, el Sistema Nacional de Protección Civil, el Ministerio de Seguridad y otras instituciones del Estado, además del respaldo presupuestario necesario.
«No podemos limitarnos a observar las tragedias que ocurren en otros países. Debemos prepararnos como nación, fortalecer nuestros sistemas de monitoreo y avanzar hacia herramientas que permitan proteger a la población frente a futuros eventos sísmicos», concluyó.
Por: Relaciones Públicas UP






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