Las decisiones sanitarias no deberían depender únicamente de costumbres institucionales, experiencias aisladas o modelos importados sin adaptación. Un sistema de salud necesita evidencia internacional, pero también requiere datos que expliquen sus propios problemas, recursos, desigualdades y resultados. Panamá necesita fortalecer la investigación desde enfermería porque gran parte de los procesos que determinan la calidad del cuidado ocurren en espacios donde esta profesión participa de manera continua.
Investigar en enfermería no representa una actividad adicional reservada para universidades o grupos especializados. Constituye una herramienta para comprender problemas cotidianos, evaluar intervenciones y mejorar decisiones clínicas, administrativas y comunitarias. La investigación permite transformar una preocupación observada en el servicio en una pregunta clara, un método verificable y una propuesta útil para pacientes, familias e instituciones.
La enfermería posee una perspectiva particularmente valiosa para generar conocimiento. Su práctica atraviesa el ingreso, la vigilancia clínica, la educación, el alta, el acompañamiento familiar y el seguimiento posterior. Esta cercanía permite reconocer dificultades que pueden permanecer ocultas en los indicadores generales, como fallas durante los relevos de turno, barreras para comprender un tratamiento, causas de reingresos evitables o efectos de la sobrecarga laboral sobre la seguridad. Investigar estas situaciones permite pasar de la impresión individual a la evidencia que puede orientar cambios.
Chinn y Kramer (2018) explican que el conocimiento enfermero se construye mediante teoría, práctica, investigación y reflexión crítica. Esta relación resulta esencial, porque la experiencia clínica adquiere mayor impacto cuando puede ser analizada y compartida de manera rigurosa. La observación de una enfermera puede convertirse en una pregunta de investigación, posteriormente en datos y, finalmente, en mejoras para el cuidado. La práctica y la investigación no son ámbitos separados, sino procesos que se fortalecen mutuamente.
La OMS (2025) destaca la importancia de contar con datos para fortalecer la enfermería y orientar políticas basadas en necesidades reales. Esta recomendación resulta especialmente pertinente para Panamá. Los resultados obtenidos en otros países pueden ofrecer orientaciones útiles, aunque las intervenciones deben examinarse según la distribución territorial del personal, los recursos disponibles, el perfil epidemiológico, las características institucionales y las condiciones sociales de la población. La evidencia local permite adaptar el conocimiento global sin asumir que todas las realidades son equivalentes.
La investigación también fortalece la participación profesional en la discusión pública. Cuando los servicios de enfermería presentan datos sobre carga laboral, eventos adversos, experiencia del paciente, continuidad del cuidado o necesidades de especialización, las decisiones dejan de depender exclusivamente de percepciones. La evidencia permite fundamentar solicitudes, priorizar recursos y evaluar resultados. Una profesión que investiga amplía su capacidad para participar en la construcción de políticas sanitarias y no se limita a ejecutar decisiones diseñadas por otros.
En Panamá, la investigación desde enfermería puede orientarse hacia problemas estrechamente vinculados con las condiciones reales de los servicios y las comunidades. El estrés laboral del personal constituye una línea prioritaria, dado que puede afectar el bienestar profesional y la continuidad del cuidado, como expone Brown Britton (2022). A la vez, González Nieto (2025) destaca los desafíos y oportunidades de la enfermería basada en evidencia para mejorar el cuidado en Panamá, lo que refuerza la necesidad de producir y utilizar conocimiento contextualizado en los escenarios nacionales.
Estas investigaciones deben responder a las metas de fortalecimiento del sistema sanitario y de avance hacia la salud universal planteadas por el Ministerio de Salud de Panamá [MINSA]. (2021). También requieren considerar las orientaciones regionales para el desarrollo de la enfermería propuestas por la Organización Panamericana de la Salud [OPS]. (2022). En territorios con diversidad cultural, el análisis debe incluir las necesidades específicas de las comunidades y los desafíos de la atención intercultural, particularmente en las comarcas indígenas, como señalan Quintero y Rodríguez (2023). De esta manera, la producción de evidencia puede contribuir a intervenciones más pertinentes, equitativas y ajustadas a la realidad panameña.
La investigación enfermera también puede producir evidencia sobre prevención, atención comunitaria, adherencia terapéutica, educación al paciente, seguridad en la administración de medicamentos, caídas, infecciones y transiciones entre hospital y hogar. Raeisi et al. (2019) identifican desafíos importantes en los procesos de entrega de pacientes, mientras la Agency for Healthcare Research and Quality. (2017) propone estrategias para fortalecer el reporte de turno junto a la cama. Estos temas deben abordarse con métodos que permitan comprender tanto los resultados clínicos como la experiencia de pacientes, familiares y profesionales.
No obstante, la investigación requiere condiciones institucionales para ser sostenible. Morrison et al. (2022) identificaron barreras frecuentes, entre ellas falta de tiempo protegido, recursos, competencias metodológicas, cultura investigativa y mentoría. Por ello, no resulta suficiente pedir a las enfermeras que investiguen después de jornadas extensas o con recursos personales limitados. Las instituciones deben ofrecer formación metodológica, acceso a bases de datos, apoyo estadístico, acompañamiento ético y espacios reales dentro de la jornada laboral.
La mentoría representa un elemento importante para desarrollar capacidades investigativas. O’Brien et al. (2022) muestran que la participación en estudios liderados por enfermería puede fortalecer la cultura de investigación cuando existen referentes profesionales, relevancia clínica y apoyo organizacional. Las universidades, hospitales y asociaciones profesionales pueden construir redes de colaboración donde las enfermeras con experiencia investigativa acompañen a quienes comienzan. Este modelo favorece la continuidad de los proyectos y evita que el conocimiento permanezca concentrado en pocos grupos.
La práctica basada en evidencia debe entenderse como una vía para mejorar la atención, no como una exigencia burocrática. Connor et al. (2023) señalan que las intervenciones basadas en evidencia se asocian con mejores resultados para los pacientes y con beneficios para los sistemas de salud. Sin embargo, aplicar evidencia requiere distinguir entre investigación, mejora de calidad, implementación y evaluación de resultados. Esta claridad evita confusiones y permite que cada iniciativa tenga objetivos, métodos y criterios de evaluación adecuados.
La publicación y la difusión también forman parte del proceso investigativo. Los hallazgos que permanecen archivados en tesis, informes internos o presentaciones aisladas tienen un alcance limitado. Compartir resultados en revistas, congresos, protocolos, redes profesionales y espacios de decisión facilita que otros servicios aprendan de la experiencia. El conocimiento adquiere valor colectivo cuando puede ser discutido, replicado, cuestionado y utilizado para mejorar prácticas.
La Organización Mundial de la Salud reconoce que la enfermería constituye el grupo ocupacional más numeroso del sector salud y una fuerza indispensable para avanzar hacia la cobertura universal, la equidad y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (Organización Mundial de la Salud [OMS], 2025). Esta posición dentro del sistema sanitario proporciona a la profesión una capacidad singular para identificar necesidades de investigación que surgen directamente de la atención. Fortalecer la producción de evidencia enfermera permite aprovechar mejor esa cercanía con pacientes, familias y comunidades.
La OMS (2020) plantea que la inversión en educación, empleo y liderazgo de enfermería es necesaria para fortalecer los servicios. La investigación debe formar parte de esa inversión, junto con la formación avanzada, la protección laboral y la participación en la gobernanza sanitaria. Las instituciones que desean mejorar no pueden depender únicamente de evidencia producida en otros contextos. Necesitan generar conocimiento sobre sus propios procesos y utilizarlo para orientar la asignación de recursos.
La investigación requiere una cultura institucional que valore las preguntas clínicas y permita examinarlas con rigor. Esta cultura se expresa cuando los equipos pueden discutir problemas sin temor, acceder a apoyo metodológico y participar en proyectos que respondan a necesidades reales. También requiere liderazgo que reconozca la investigación como parte del cuidado, no como una tarea ajena a los servicios. Cuando la evidencia se integra a la práctica cotidiana, el aprendizaje institucional se vuelve más constante y menos dependiente de iniciativas individuales.
En Panamá, el fortalecimiento de la investigación enfermera puede contribuir a reducir la distancia entre las políticas escritas y las condiciones vividas por los pacientes. Una norma puede establecer objetivos de acceso o calidad, pero solo la evaluación sistemática permite determinar si las personas comprenden las indicaciones, si pueden mantener un tratamiento, si existen barreras territoriales o si el personal dispone de recursos suficientes. La investigación ofrece instrumentos para observar estas diferencias y diseñar respuestas más pertinentes.
La producción de evidencia debe considerar la participación de pacientes, familias y comunidades. La investigación en enfermería no se limita a medir resultados clínicos. También puede explorar experiencias de cuidado, comunicación, dignidad, acceso, confianza y apoyo social. Incorporar estas dimensiones permite comprender que una intervención técnicamente correcta puede no ser suficiente cuando ignora barreras culturales, económicas o familiares. El cuidado basado en evidencia debe mantener una orientación humana y contextual.
La vocación profesional no puede reemplazar la infraestructura necesaria para investigar. El interés de las enfermeras por mejorar sus servicios debe acompañarse de tiempo, formación, recursos, liderazgo y reconocimiento. Dejar toda la investigación en manos del esfuerzo individual reproduce desigualdades y limita la continuidad de los proyectos. La responsabilidad de crear capacidades investigativas corresponde a universidades, instituciones sanitarias, asociaciones profesionales y autoridades.
La propuesta no pretende que todas las enfermeras se conviertan en investigadoras de tiempo completo. Busca que la profesión cuente con herramientas para formular preguntas, interpretar evidencia, participar en proyectos y aplicar resultados en la práctica. Algunas profesionales podrán liderar investigaciones complejas, mientras otras contribuirán mediante recolección de datos, evaluación de intervenciones, lectura crítica o implementación de mejoras. Todas estas formas de participación fortalecen la capacidad científica de la enfermería.
Investigar desde enfermería significa convertir la experiencia del cuidado en conocimiento útil para tomar mejores decisiones. Panamá necesita una enfermería que observe, pregunte, mida, interprete, publique y participe en el diseño de respuestas sanitarias. La evidencia local no sustituye el conocimiento internacional, pero permite aplicarlo con mayor precisión y responsabilidad.
El fortalecimiento de la investigación enfermera requiere tiempo protegido, formación metodológica, mentoría, acceso a información, apoyo institucional y oportunidades de difusión. Cuando estas condiciones existen, la investigación deja de ser un esfuerzo excepcional y se convierte en una práctica capaz de mejorar la seguridad, la equidad y la continuidad del cuidado. Producir evidencia desde enfermería es, en última instancia, una forma de cuidar mejor.
REFERENCIAS
Agency for Healthcare Research and Quality. (2017). Strategy 3: Nurse bedside shift report. https://www.ahrq.gov/patient-safety/patients-families/engagingfamilies/strategy3/index.html
Chinn, P. L., & Kramer, M. K. (2018). Knowledge development in nursing: Theory and process (10th ed.). Elsevier.
Connor, L., Dean, J., McNett, M., Tydings, D. M., Shrout, A., Gorsuch, P. F., Hole, A., Moore, L., Brown, R., Melnyk, B. M., & Gallagher-Ford, L. (2023). Evidence-based practice improves patient outcomes and healthcare system return on investment: Findings from a scoping review. Worldviews on Evidence-Based Nursing, 20(1), 6–15. https://doi.org/10.1111/wvn.12621
Morrison, L., Johnston, B., & Cooper, M. (2022). Mixed methods systematic review: Factors influencing research activity among nurses in clinical practice. Journal of Clinical Nursing, 31(17–18), 2450–2464. https://doi.org/10.1111/jocn.16133
O’Brien, C., Furlong, E., Coughlan, B., Fox, P., & Darley, A. (2022). Building research capacity and culture: Exploring nurses’ experience of implementing a nurse-led clinical trial. Journal of Nursing Management, 30(4), 1002–1010. https://doi.org/10.1111/jonm.13576
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Raeisi, A., Rarani, M. A., & Soltani, F. (2019). Challenges of patient handover process in healthcare services: A systematic review. Journal of Education and Health Promotion, 8, 173. https://doi.org/10.4103/jehp.jehp_460_18
Watson, J. (2008). Nursing: The philosophy and science of caring (Rev. ed.). University Press of Colorado.
Brown Britton, K. A. (2022). El estrés laboral en el personal de enfermería. Saluta, (3), 73–99. https://doi.org/10.37594/saluta.v1i3.599
González Nieto, J. A. (2025). Enfermería basada en evidencia: desafíos y oportunidades para mejorar el cuidado en Panamá. Synergía, 4(2), 581–596. https://doi.org/10.48204/synergia.v4n2.8571
Ministerio de Salud de Panamá [MINSA]. (2021). Plan Estratégico Nacional de Salud (PENSA) 2016-2025: Hacia la salud universal. Gobierno de la República de Panamá. https://www.minsa.gob.pa/sites/default/files/direcciones/plan_nacional_de_promocion_de_la_salud_documento_diagramacion.pdf
Organización Panamericana de la Salud [OPS]. (2022). Orientaciones estratégicas para la enfermería en la Región de las Américas. https://iris.paho.org/handle/10665.2/55952
Quintero, J., & Rodríguez, A. (2023). Desafíos de la atención intercultural de enfermería en las comarcas indígenas de Panamá: Una revisión sistemática. Revista Panameña de Salud Pública, 47, e112. https://doi.org/10.26633/RPSP.2023.112
Texto: Mgter. Kitcia G. Mendoza B. / Foto: Ilustrativa (Generada por IA)






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