De la crisis del COVID-19 a la crisis del combustible en Panamá.

Por. Félix E. Villarreal V.

En nuestro país, para los panameños y panameñas, que veían una “posible salida y recuperación económico-social”, luego de lo que ha sido la trágica crisis de salud ocasionada por la pandemia del COVID-19 y sus múltiples variantes; que en efecto ha dejado miles de muertes e innumerables secuelas de salud en los sobrevivientes por un lado; y por el otro una multimillonaria deuda externa impagable, altos niveles de desempleo y una gran crisis económica en el país.

Ahora resulta que esa “posible salida” se va de las manos de forma inmediata ya que hemos entrado en otro laberinto de crisis en la que nuevamente se verán duramente afectados la mayoría del pueblo panameño, y en el que una vez más se verán beneficiados los empresarios que ostentan las riendas del negocio del combustible y demás derivados. Y decimos esto porque Panamá en estos momentos vive la mayor alza del combustible de los últimos ocho años, con precios que están por encima del Bl.1.00 por litro y con una tendencia no muy alentadora para el bolsillo de los consumidores, ya que este seguirá subiendo en los próximos meses.

El conflicto entre Rusia y Ucrania ya está teniendo consecuencias económicas a nivel mundial. Esto se reflejó cuando el precio del petróleo alcanzó su valor máximo en siete años por temor a que la crisis interrumpiera el suministro global. En los mercados internacionales el barril de Brent, un referente internacional, llegó a los Bl.100.04 el barril. Esto genera de hecho tres grandes efectos directos en Panamá; como lo es en primer lugar el incremento del costo de los combustibles y el transporte, el aumento de los precios de la energía generada con base en hidrocarburos, y el impacto en el costo de lo que Panamá importa y exporta. Este incremento en el precio del combustible de hecho tiene un efecto cascada que finalmente recae sobre los consumidores, ya que tienden a dispararse el costo de los alimentos y de otros servicios básicos necesarios.

De acuerdo al secretario Nacional de Energía del país, Jorge Rivera; el alza de los combustibles es consecuencia directa del costo internacional del crudo, pues «el precio del barril de petróleo está en su máximo en siete años», por lo que; «En Panamá tenemos el costo de combustible más alto desde el año 2014». Entendiendo que el costo de los combustibles en Panamá se ajusta cada dos semanas y desde mediados de diciembre del 2021 hasta la fecha sin pausa alguna, ha aumentado alrededor del 12 %.

El escenario crítico sobre el costo del combustible se eleva mucho más en el interior del país, donde alcanza hoy los Bl. 1.215 balboas el litro de gasolina de 95 octanos, Bl. 1.183 el de 91 octanos y Bl. 1.183 el diésel, en Changuinola, el mayor precio del país.

El actual conflicto entre  Rusia y Ucrania de hecho, ha causado efectos colaterales a nivel mundial, y como consecuencias una interrupción en el suministro del crudo y el tema de los granos hacia muchas partes del mundo de la cual Panamá está sufriendo no solo las consecuencias repercutivas mediáticas del conflicto, sino que además es víctima de la inflación y especulación que las trasnacionales distribuidoras y empresarios intermediarios del combustible le cargan a los panameños como consumidores y la cadena de efectos cascadas hacia el resto de la población.

«La crisis de los fletes, ahora el aumento de los combustibles que se va a exacerbar por la guerra entre Ucrania y Rusia, son situaciones que vamos a tener que sufrir», dijo en su momento Rubén Castillo, presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP). Y ante ese escenario  los productores del país han manifestado verse duramente afectados por todas las alzas en el precio de la gasolina y el diésel reportadas durante el primer trimestre de este año, ya que han encarecido en más de un 20% sus procesos de compra y producción, al asumir mayores costos en los precios por ejemplo del el abono, los pesticidas, semillas y transporte utilizado para este trabajo en los campos.

Diversos sectores organizados, duramente afectados ya han planteado al gobierno panameño que una posible salida a esta situación puede ser “la congelación de los precios ante el alza del combustible”. Porque de acuerdo a estos sectores sindicales y productores, “No puede ser que los precios estén a libre oferta y demanda y que la población esté en manos de comerciantes”. Sin embargo el gobierno como tal no ha dado respuestas y el sector empresarial como intermediario en este negocio, no ven viable esta solicitud.

El actual escenario es realmente complejo, ya que en la medida que el combustible continúe en aumento, que la canasta básica alimenticia y familiar siga elevando sus costos, que los equipos, repuestos y demás insumos aumenten sus precios. Y que no se vea el interés o capacidad de los gobernantes y demás sectores empresariales de Panamá, plantearse una política real que vaya en la dirección de aumentar los salarios a los trabajadores y trabajadoras de nuestro país, la crisis seguirá agudizándose y esto de seguro traerá una cadena de acciones y protestas, más allá de las que ya se han estado realizando por los transportistas, sindicatos y sectores productivos del país.

Panamá, 28 de marzo de 2022.

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