Cada mañana, cuando el reloj marca las 7:00 a.m., Antonio Santos inicia una rutina que ha repetido con la misma pasión durante más de dos décadas. Con una carretilla, un machete cuidadosamente afilado y una dedicación inquebrantable, comienza la labor de transformar los jardines del Centro Regional Universitario de Veraguas (CRUVE) en uno de los espacios más admirados del Centro.
Conocido cariñosamente como «Toño», Antonio ha convertido el paisajismo en una expresión de arte y compromiso. Cada arbusto, cada figura y cada detalle reflejan horas de trabajo paciente y un profundo respeto por la naturaleza. Lo que para muchos son simplemente jardines, para él representan un espacio vivo que requiere atención, constancia y, sobre todo, cariño.
Antonio Santos señala que se siente orgulloso de lo que hace porque le gusta, siente que ese jardín le pertenece, asi que lo cuida con mucho esmero, cada planta, cada espacio. “Mientras Dios me de vida quiero seguir cumpliendo esa misión”.
El director del CRUVE, Pedro Antonio Samaniego, destaca que los jardines son uno de los mayores atractivos del centro regional y reconoce que gran parte de ese mérito recae en el esfuerzo silencioso de “Toño”.
Samaniego explica que muchas de las figuras ornamentales que embellecen el campus, incluyendo el nombre de San Pancracio escrito frente a la capilla del CRUVE han sido moldeadas únicamente por las manos creativas de Toño con su machete.

Sostiene que «Trabaja solo, pero con mucha dedicación, esmero y amor por lo que hace. Siempre he resaltado su trabajo porque mantener un jardín tan extenso como este no es una tarea sencilla», añade.
El resultado de ese esfuerzo diario trasciende la estética. Los jardines del CRUVE se han convertido en un símbolo de identidad institucional, un espacio que sorprende a estudiantes, docentes y visitantes, quienes encuentran en cada rincón un ambiente armonioso que invita al estudio, la convivencia y el disfrute de la naturaleza.
Historias como la de Antonio Santos recuerdan que el prestigio de una institución también se construye gracias al compromiso de quienes, desde distintos espacios y con gran vocación de servicio, aportan silenciosamente al bienestar de toda la comunidad universitaria. Su trabajo demuestra que la excelencia no solo se refleja en las aulas, sino también en cada detalle que hace del Centro Regional Universitario de Veraguas un lugar del que todos se sienten orgullosos.
Por: Irina Chan Castillo / Foto: Frank Summer.






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