Un estudio, liderado por el investigador Jaime Rivera Solís, geógrafo físico e investigador del Laboratorio de Investigaciones del Centro de Ciencias e Investigaciones de la Biodiversidad y Recursos Naturales (CCIMBIO) del Centro Regional Universitario de Veraguas (CRUVE), aporta una metodología innovadora para la planificación territorial y la conservación de uno de los humedales más importantes de Panamá.
El equipo de investigadores de la Universidad de Panamá desarrolló una innovadora caracterización geoecológica del Golfo de Montijo, en la provincia de Veraguas, que permitirá fortalecer la planificación territorial, la conservación de los manglares y la gestión sostenible de uno de los ecosistemas costeros más valiosos del país.
La investigación “Geoecological analysis of the coastal-marine zone of the gulf of Montijo, Veraguas, Panama”, publicada en la prestigiosa revista científica Ocean and Coastal Management de Elsevier, fue desarrollada junto con los investigadores Onel Pérez Fernández, Juan De La Lastra y Adolfo Quesada Román, quienes integraron herramientas de geomorfología, imágenes satelitales de alta resolución y análisis de cobertura vegetal para evaluar el estado ecológico del humedal del Golfo de Montijo.
El estudio identifica con precisión las unidades naturales del paisaje costero, conocidas como geofacies, y documenta cómo actividades como la expansión agrícola, la deforestación y la erosión están transformando progresivamente este ecosistema, considerado estratégico por su biodiversidad y por los servicios ambientales que brinda a las comunidades costeras.
Ciencia al servicio de la conservación
Mediante el uso del Índice de Vegetación de Diferencia Normalizada (NDVI) y modelos digitales del terreno, los investigadores lograron mapear con alta precisión los manglares, bosques, áreas agrícolas y zonas intervenidas por la actividad humana.
Los resultados revelan que más de 19 mil hectáreas de la franja costera presentan transformaciones derivadas de actividades humanas, mientras que los bosques densos y manglares continúan desempeñando un papel esencial en la protección del litoral, el almacenamiento de carbono y la conservación de la biodiversidad.
Como parte de la investigación, el equipo propone la creación de una zona de amortiguamiento de 20,416.9 hectáreas alrededor del Humedal de Recursos Manejados del Golfo de Montijo, con el propósito de reducir las presiones ambientales, fortalecer la gobernanza del área protegida y orientar un desarrollo territorial compatible con la conservación.
Un impacto directo para las comunidades
Más allá del aporte científico, la investigación ofrece herramientas concretas para mejorar la toma de decisiones en materia ambiental.
La información generada permitirá a las autoridades nacionales y locales identificar áreas prioritarias para la conservación, restaurar ecosistemas degradados, planificar el uso sostenible del suelo y reducir riesgos asociados a la erosión costera, inundaciones y deslizamientos provocados por lluvias intensas.
Asimismo, el estudio favorece la protección de los manglares, ecosistemas fundamentales para la pesca artesanal, la seguridad alimentaria y la economía de numerosas comunidades del sur de Veraguas, además de actuar como barreras naturales frente a tormentas, aumento del nivel del mar y otros efectos del cambio climático.

Un modelo para Panamá y otros países tropicales
Los investigadores destacan que la metodología desarrollada puede replicarse en otras regiones costeras de Panamá y de América Latina, ofreciendo una base científica para diseñar políticas públicas orientadas al ordenamiento territorial, la gestión integrada de zonas costeras y la adaptación al cambio climático.
El estudio concluye que incorporar información geomorfológica, imágenes satelitales de alta resolución y monitoreo permanente de la cobertura vegetal permitirá proteger de manera más efectiva ecosistemas vulnerables, garantizando al mismo tiempo el desarrollo sostenible de las poblaciones que dependen de ellos.
Esta investigación reafirma el compromiso de la Universidad de Panamá con la generación de conocimiento científico aplicado a la solución de problemas ambientales nacionales y posiciona al país como referente regional en el uso de tecnologías geoespaciales para la conservación de los ecosistemas costeros
Por: Irina Chan Castillo / Foto: Ilustrativa generada con IA.






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