EN EL 85° ANIVERSARIO DE LA UNIVERSIDAD DE PANAMÁ

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El reto de los universitarios es lograr que la Universidad, mediante su análisis crítico, científico, racional y patriótico, trace la senda por la cual transitar a un futuro de prosperidad, justicia social y desarrollo sostenible.

El 7 de octubre de 1935 es inaugurada la Universidad de Panamá, lo cual fue clave para la consolidación del Estado nacional panameño. Su nombre original fue Universidad Nacional de Panamá.

La joven República panameña, era dotada de una institución de educación superior que tendría un papel preponderante en las diversas epopeyas que habría de atravesar en el fortalecimiento de su soberanía. 

Formalmente creada mediante Decreto No. 29 de 29 de mayo de 1935, durante la presidencia del Doctor Harmodio Arias Madrid, hombre creyente en el papel protagónico de la Universidad en la construcción del Estado nacional.  

El Dr. Arias, en el discurso inaugural de la Universidad, auguraba que la misma será un “templo de ciencia, que, aunque modesto, aspira y llegará sin duda a fines amplios y de elevada trascendencia” (Arias, 1935).  Sin duda, ha alcanzado la Universidad de Panamá, una trascendencia cardinal en el progreso social panameño.

La Universidad de Panamá desde su fundación ha entregado a la sociedad panameña más de un cuarto de millón de egresados de las más diversas ramas del saber.  Estos egresados han sido el necesario sostén profesional sobre el que se ha asentado el desarrollo del país.

La Universidad de Panamá nos dotó de la autonomía estratégica de poder garantizar la formación del talento humano necesario para la consolidación nacional.

No en vano nuestro primer Rector, Octavio Méndez Pereira, calificaba la fundación de la Universidad de Panamá como “una obra del más elevado patriotismo”, para luego añadir que con el nacimiento de la Universidad se eliminaba “de un solo tajo la restricción de esa cultura para el pueblo, considerada hasta aquí como un privilegio de los ricos o de los favorecidos por la suerte” (Méndez Pereira, 1935).  Esta frase sintetiza los dos más grandes aportes de la Universidad de Panamá. 

Por un lado la contribución profesional al desarrollo nacional y por el otro su contribución a la democratización social, colocando al alcance de toda la población, la educación superior como herramienta de ascenso social. 

Son cientos de miles de panameños que han podido mejorar su situación material, permitiendo la movilidad social. Ya se ha escrito en abundancia sobre el papel preponderante de la Universidad de Panamá en el proceso de descolonización en la Zona del Canal y la consolidación de la plena soberanía sobre todo nuestro territorio. 

Esa contribución a la materialización del anhelo de soberanía total del pueblo panameño fue el tercer  gran aporte al desarrollo de nuestra Universidad. Al conmemorarse el 85° de la Universidad de Panamá es importante la visualización del papel de la misma en el Panamá actual. 

Frente a las incertidumbres político-institucionales que aquejan al país, la Universidad de Panamá, tiene la capacidad y el deber de tomar la batuta como baluarte moral, cultural e intelectual de la patria. 

En camino a ser una institución centenaria, el reto de los universitarios es lograr que la Universidad, mediante su análisis crítico, científico, racional y patriótico, trace la senda por la cual Panamá, podrá transitar a un futuro de prosperidad, justicia social y desarrollo sostenible.

Por: Luis Acosta Betegón
Doctor en Ciencias Históricas y Director del CRU de San Miguelito de la Universidad de Panamá
01/10/2020

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